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En los tiempos que estamos viviendo se hace cada día más necesario conectarnos desde nuestro Ser profundo, con lo que realmente nos hace sentido.

Lejos están los días en que trabajábamos sólo por dinero, en una maquinaria humana deshumanizada y muy lejana a la felicidad que tanto deseábamos.

Hoy se hace urgente un cambio de giro.  Un cambio importante, como trasladarnos a vivir a una ciudad más amigable, con espacios más naturales, mayor amplitud y sobre todo tiempo para lo importante.  Vivir en un espacio-tiempo de conexión con la naturaleza y con nuestros afectos, con tiempo real y de calidad para todo lo que nos llena el alma.  Muchos ya lo hemos hecho y hemos podido apreciar un cambio sustancial en nuestra vida.

Estamos frente a éxodos masivos, esta vez desde las grandes ciudades al campo, o al menos a ciudades o pueblos más pequeños y amigables.   Vivir a 1 hora -o incluso más- de nuestro trabajo, trasladarnos en tacos eternos o, peor aún, en metro o micro, ya no son una opción viable.  Ya no más.  Porque dentro de nosotros sabemos que eso no tiene ningún sentido.

Pero ahora nos preguntamos…  ¿Hacia dónde está entonces nuestra anhelada felicidad?

La respuesta es simple, en la mayoría de los casos.  Pero requiere coraje dar el paso y hacer efectivo ese cambio, yendo más allá del simple deseo.  A muchos nos pasa que sabemos, conocemos las respuestas, pero no hemos logrado aún reunir el valor para ir hacia allá.

Pero hay una buena noticia: Hoy contamos con esa fuerza, dada por las certezas.  Estos meses de trabajo en casa y de contacto más real con nuestra familia, nos han hecho ese regalo.  Hoy podemos mirar hacia ciudades más vivibles como una posibilidad real.  La vuelta a la vida a pequeña escala, donde podemos cultivar parte de nuestra comida y comprar el resto en el almacén de don Panchito o de la señora Juanita.  Dónde nuestra familia vecina es conocida y entre todos cuidamos a los hijos de todos.

Dentro de ese marco, también está el replantearnos lo que queremos hacer en la vida.

¿A qué vine a este planeta?  ¿Cuál es mi misión?  (Esta es la pregunta que recibo más recurrentemente en mis sesiones de Lectura de Registros Akáshicos).

¿En lo que me desempeñaba antes ya no me hace más sentido?

¿Me siento deprimid@ o ansios@ ante la posibilidad de seguir en lo que estoy, por los años que me queden?

¿Y si hago un cambio de giro definitivo?

¿Y si comienzo a ocuparme de mirar mis heridas ahora, de una buena vez?

¿Qué podría pasar si doy ese paso hacia un verdadero sentido en mi vida?

Estamos en un momento único en nuestra historia y en la de la humanidad completa.  Contamos con el apoyo de nuestro amado planeta para eso.  Gaia -o la Tierra- está evolucionando rápidamente hacia una consciencia mayor dónde ya no habrá lugar para los antiguos esquemas de esclavitud.

El momento de mirar en nuestro interior es AHORA.  El momento de decidir y cambiar es AHORA.

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