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Son muchas y variadas las experiencias que hemos vivido este 2020.  Desde perspectivas diferentes, este año ha sido para todos el del “gran cambio”, el de la “crisis”, el del “desastre”, de las “dificultades”, del “despertar de conciencias” y, desde mi punto de vista, el del “inicio del nuevo Ser Humano”.

Desde el aporte de la Nación Q’ero, de los Andes, sabíamos que la llegada del nuevo Ser Humano estaba próxima.  Nos llegaron desde allá los 9 ritos del Munayki, que nos preparaban para eso.  También lo decían los Mayas, vaticinando este cambio a partir del año 2012.

Nos encerraron.  Nos obligaron a mirar dentro de nosotros y a observar la manifestación de nuestros sentires y pensamientos en nuestra realidad.  Muchos de nosotros hemos vivido en forma consciente este hecho, que somos los co-creadores de nuestra realidad y de que podemos percibir lo que está vibrando en nuestra misma frecuencia.

Si vibro en miedo, violencia, desesperación: es lo que veo manifestado a mi alrededor.  Y mi realidad se esfuerza por probármelo con hechos.

Si vibro en amor, esperanza y paz: también es lo que voy a ver manifestado en mi vida.  Mi realidad se torna cada día más amorosa, más coherente y con mayor Fe.

Hemos pasado por el encierro casi total.  Por el bombardeo mediático de terror y caos.  Sin embargo, dentro de mi corazón y el de muchos, brilla una luz de esperanza en un nuevo mundo, con hombres y mujeres despiertos, conectados consigo mismos y con el todo.  Con consciencia de unidad, porque sabemos que todos somos uno y que lo que vibra en el interior de uno, se suma a la vibración de otros, materializando la realidad donde todos estamos inmersos.

Sé que mi responsabilidad es grande, así como la tuya.  Mi compromiso es el de ser cada día mi mejor versión, porque sólo desde ahí es que puedo contribuir a crear el mundo que vibra en mi interior.  Porque, querámoslo o no, todos somos creadores.  Si vibramos en miedo, somos creadores de más miedo.  Si vibramos en caos, somos creadores de más caos.  Si vibramos en enfermedad, es más enfermedad lo que veremos manifestado.  Por eso es que tu responsabilidad y la mía son tan importantes.  Y, mientras más seamos los que vibremos en amor y luz, más rápido conseguiremos vernos inmersos en esa realidad maravillosa de unidad.

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